Hoy
se cumple una semana de la última investidura de la SMOTH-MIT celebrada los
días 15 y 16 de junio en la localidad barcelonesa de Roda de Ter.
Hermanos
venidos de distintos puntos de España: Lleida, Madrid, Málaga, Mallorca,
Menorca, Toledo y lógicamente Barcelona, nos dimos cita en la región de Osona,
disfrutando de un excelente fin de semana con temperaturas agradables,
propicias para la celebración de tan especial evento.
Atrás
queda el nerviosismo que producen los preparativos previos a cada actividad;
que todo esté debidamente colocado, que los horarios puedan cumplirse con
normalidad, que todo hermano sepa la labor que debe desarrollar. Pero el estrés
de cada acto tiene una extraordinaria recompensa: ver cómo los hermanos viven y
sienten cada minuto de una manera especial. Vínculos fraternales que nos unen a
los hermanos actuales con aquéllos que han abandonado este mundo para poderse
reunir con Nuestro Señor Jesucristo. El notar cómo la divina luz ilumina nuestras
almas, nuestro camino a continuar; reclamar justicia ante los despropósitos que
tuvieron que pasar nuestros presentes hermanos mayores e intentar cabalgar con
ellos hacia el lugar que nos propone el Altísimo.
La
vela de armas que se inició el viernes, tuvo una gran presencia de hermanos,
que yo recuerde es la más numerosa de todas las que he asistido. Nuestra
venerada patrona, Santa María Magdalena, parecía estar esperándonos en la
ermita que lleva su nombre. Bella y elegante, sin perder en ningún momento su
humildad, portando el perfume en su brazo izquierdo, ése que utilizara para
ungir y refrescar los pies de Nuestro Señor, mientras que al
lado de su pie derecho, una calavera asoma, demostrándonos su cambio. Muriendo
su cuerpo de mujer para renacer como una apóstol más de Jesús. Momentos en la
penumbra, oración continuada y sensaciones que te transportan en el tiempo y el
espacio. La cercanía del Paráclito parece acariciarnos mientras los hermanos
permanecemos en un estado emocional difícil de definir. No existe tensión, sólo
calma, todos somos iguales.
El
domingo, Día del Señor, sobre las 11h. comenzó el convento capitular anual
donde todos los hermanos pudimos participar libremente en las votaciones que
los hermanos de los diferentes Consejos, el nacional y el internacional,
propusieron. Tras las votaciones, volvieron las despedidas, ésas que se hacen
insalvables pero que significan un “hasta pronto”.

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